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Tu médico podrá ayudarte a entender mejor la relación entre el nivel de glucosa y los alimentos que consumís. Podrá guiarte para hacer ajustes en la cantidad y el tipo de alimentos que consumís en cada comida, así como ajustes en los medicamentos para ayudar a mantener tus niveles de azúcar.

El monitoreo de la glucosa antes y una o dos horas después de comer, es la mejor manera de determinar cómo los alimentos afectan la glucosa.

El ejercicio, el control del peso y la planificación de comidas son componentes clave de tu plan para el manejo de la diabetes, además de la orientación de tu médico sobre los medicamentos y la frecuencia con la que debés monitorear tu glucosa.

La cantidad de carbohidratos en las comidas y los snacks depende de varios factores: tu estado nutricional, la cantidad de energía que necesitás, tus niveles de actividad física y tus niveles de glucosa en sangre, así como también de los medicamentos para la diabetes que estés tomando.

En general, los carbohidratos suelen representar entre el 40 y el 60% del total de calorías de la dieta de una persona. Por ejemplo, una cena puede tener de 45 a 60 gramos de carbohidratos, y un snack puede tener entre 15 y 30 gramos de carbohidratos. Te sugerimos que hagas un seguimiento con tu médico o nutricionista sobre la cantidad correcta para vos.

No se recomienda que una persona con diabetes elimine los carbohidratos. Los carbohidratos son esenciales para la función de órganos como cerebro, corazón y músculo, y son una importante fuente de energía. 

Consultá a tu médico o nutricionista para que te ayude a encontrar un balance en el tipo y la cantidad de carbohidratos que consumís, así como otras maneras de mantener tus niveles de glucosa, como hacer ejercicio, evaluar tus objetivos de pérdida de peso y valorar las necesidades de medicamentos, en caso de que actualmente estés tomando medicamentos para la glucosa. 

Las frutas son una muy buena opción que proporciona vitaminas, minerales y fibra. El tamaño de la porción y la frecuencia con la que las consumís es lo que se debe seleccionar con prudencia. 

Las frutas contienen carbohidratos de fácil y rápida absorción y un consumo elevado de las mismas puede aumentar tus niveles de glucosa. Por ejemplo, media banana y una manzana mediana son consideradas una porción de fruta y te aportan 15 gramos de carbohidratos. Trata de elegir frutas frescas y no en lata. 

Puede ser útil distribuir uniformemente el consumo de frutas en el transcurso del día y, luego, medir el nivel de glucosa en sangre de una a dos horas después de comer para saber cómo se ve afectado. Si tus niveles de glucosa continúan preocupándote, consultá a tu médico.

El agua es la mejor manera de hidratarte y debe preferirse siempre sobre los jugos o bebidas endulzadas. Las bebidas que contienen calorías, como los jugos de frutas, gaseosas y tés endulzados, pueden causar un aumento bastante rápido de la glucosa, por lo que se recomienda evitarlas. 

Se recomienda evitar las gaseosas y en caso de que las consumas, priorizar las de bajas calorías, siempre con moderación.

Un sustituto de comida es un alimento que reemplaza una o parte de una comida. Existen sustitutos de comidas que pueden ayudar al manejo de los niveles de glucosa en la sangre. 

Los siguientes productos pueden ser utilizados como sustitutos de comidas:

• Licuados

• Barras

• Polvos listos para mezclar

• Fórmulas de alimentación especializada

Los sustitutos de comidas tienen calorías controladas, y algunos aportan varios nutrientes de manera completa y balanceada. Son recomendables siempre y cuando cumplan ciertas características. Además, son fáciles y sencillos de llevar cuando el tiempo es limitado; aportan un número controlado y específico de calorías, así como vitaminas y minerales importantes para el metabolismo. Recomendamos consultar con un médico o nutricionista cuál es adecuado para vos.